Tallin es la capital de Estonia y una ciudad con una historia rica y diversa. Fundada en el año 1248, Tallin se ha desarrollado a lo largo de los siglos como un importante centro económico y cultural en la región del Báltico.Durante la Edad Media, Tallin formó parte de la Liga Hanseática, una poderosa alianza de ciudades comerciantes en el norte de Europa. Este período fue crucial para el desarrollo arquitectónico de la ciudad, y muchos de los edificios históricos que se pueden ver hoy en día datan de esa época. La ciudad vieja de Tallin, conocida como Vanalinn, es un testimonio vivo de su pasado medieval y ha sido reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.En siglos posteriores, Tallin estuvo bajo el dominio de varias potencias extranjeras, incluidas Dinamarca, Suecia y Rusia. En 1918, tras la Primera Guerra Mundial, Estonia declaró su independencia por primera vez, y Tallin se convirtió en la capital del nuevo estado. Sin embargo, esta independencia fue breve, ya que Estonia fue ocupada por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.Tras la caída de la Unión Soviética en 1991, Estonia recuperó su independencia, y Tallin volvió a ser la capital del país. En la actualidad, Tallin es una ciudad vibrante y moderna que combina su rica herencia histórica con una creciente importancia como centro tecnológico y digital. En 2004, Estonia se unió a la Unión Europea, y desde entonces Tallin ha experimentado un significativo desarrollo económico y cultural.El casco antiguo de la ciudad es uno de los más bellos y mejor conservados de Europa, con sus calles adoquinadas, iglesias góticas y casas medievales de comerciantes. Entre los sitios de interés destacan la Catedral de Alejandro Nevski, el Castillo de Toompea y la Plaza del Ayuntamiento.En resumen, Tallin es una ciudad cuya historia refleja la rica tapestría cultural de Estonia y su evolución desde un próspero centro medieval hasta una vibrante capital moderna.
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